jueves, 6 de enero de 2000

Dardo Scavino: La filosofía actual y La era de la desolación

(Publicada en Suplemento Cultura, diario La Nación, el 05/01/2000)

EL fin de siglo encuentra a la filosofía huérfana de figuras, obras o sistemas indiscutibles. Los voluminosos tratados han sido reemplazados por artículos breves, conferencias y entrevistas que, por su propio carácter fragmentario y su producción incesante, dificultan la organización de un sentido. Acaso hoy como nunca antes sea necesario el auxilio de textos que orienten la lectura en medio de la multitud aparentemente caótica de información. De ahí la importancia de La filosofía actual , primer gran trabajo de Dardo Scavino -Licenciado en Filosofía y en Letras por la UBA y Doctor en Letras por la Universidad de Burdeos (Francia), donde actualmente se desempeña como docente-, en el que el autor expone críticamente el pensamiento de los filósofos más destacados de las últimas décadas en torno a tres cuestiones: lenguaje, ética y política.

El acierto en la selección de los problemas, la claridad con que son presentadas posturas intrínsecamente complejas -en este sentido, las páginas dedicadas a Derrida, Badiou, Habermas y Negri son realmente notables- y la articulación casi dialéctica de la exposición permiten al lector tener un acabado panorama del estado actual de la discusión filosófica.

En La era de la desolación , su nuevo trabajo, Scavino se coloca en un lugar diferente, acaso obedeciendo a una vieja sentencia según la cual hacer filosofía en estas latitudes significa hacer política. Porque, si bien retoma los problemas del lenguaje, la ética y la política, lo hace situándose en la Argentina de fin de siglo. Ya no se trata entonces de mostrar un abanico de posibilidades para interpretar la situación actual, sino de defender la que se considere más conveniente para salir de la crisis. Y Scavino opta por la postura del italiano Toni Negri quien, desde una lectura de Spinoza, sostiene que democracia significa, ante todo, "poder del pueblo", un poder entendido como potencia constituyente que es deseo de comunidad, de cooperación.

Siguiendo a Negri, Scavino plantea que, en nuestro país, "democracia" es un término al que se ha vaciado de sentido. Porque hoy, según el autor, "los representantes ya no hacen lo que el pueblo quiere sino que intentan convencerlo de su ignorancia de la realidad y, en consecuencia, de su impotencia para transformarla". Lo que ellos llaman "democracia" no es "el poder del pueblo" sino, por el contrario, su impotencia, los mecanismos que permiten que esos representantes accedan a su lugar de gerentes del sistema.

Scavino hace hincapié en que la crisis actual no es una crisis moral: no se trata de reemplazar funcionarios corruptos por otros más honestos, sino de recuperar ese poder del pueblo que políticas de mercado han sabido debilitar. "La crisis de nuestro país -sostiene- es más ética que moral. El problema no es tanto que cada individuo haga lo que corresponde de acuerdo con su rol -que es lo que el planteo moral reclama- sino que no se conciba como parte, incluso como producto, de un todo comunitario, y que hasta llegue a considerarlo como un impedimento para su libertad personal." Scavino apuesta, entonces, a una "ética de la amistad" o de la solidaridad: si el mercado busca condenarnos a la desolación convirtiéndonos en competidores, nuestro deber es fomentar una amistad solidaria que nos ayude a abrirle caminos a la libertad.

Al menos desde Marx, los filósofos se han interrogado respecto de su tarea: ¿interpretar o transformar el mundo? Dardo Scavino ha sabido responder a esta cuestión desde sus libros. La filosofía actual es un texto que ayuda a interpretar el mundo en que vivimos. La era de la desolación puede resultar sumamente estimulante a la hora de pensar en transformarlo.

Gustavo Santiago

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