jueves, 25 de enero de 2001

Kristeva y Arendt

Primer volumen de un gran proyecto

EL GENIO FEMENINO 1.HANNAH ARENDT

Por Julia Kristeva
Paidós-Trad.:Jorge Piatigorsky-288 páginas
Publicado en el Suplemento Cultura diario La Nación el Miércoles 24 de enero de 2001

Hannah Arendt es objeto de un luminoso análisis de J. Kristeva

El genio femenino es el nombre que Julia Kristeva ha dado a un ambicioso proyecto exploratorio del pensamiento sobre tres cuestiones centrales de la humanidad -la vida, la locura y las palabras- que la ensayista y psicoanalista búlgaro-francesa encuentra ejemplarmente representadas por la filósofa Hannah Arendt, la psicoanalista Melanie Klein y la escritora Colette, respectivamente. A cada uno de esos "genios femeninos" ha dedicado un volumen, el primero de los cuales acaba de ser publicado en español.

El interés de la autora por retomar en nuestros días, redefiniéndolo, este concepto renacentista estriba en que, según ella, "el genio es una invención terapéutica que nos impide morir de igualdad en un mundo sin más allá". Para forjar un genio se requiere, por un lado, una vida excepcional -pero no al punto de resultar inhumana- y, por otro, una pluma capaz de convertir esa vida en un relato. La función de estos genios es alentarnos a desarrollar las "cualidades por cierto excepcionales, pero de las que también estamos dotados la mayor parte de nosotros".

¿Por qué hablar de un genio femenino? Porque Kristeva ve, en algunas características femeninas, signos auspiciosos para el porvenir. Estas características, presentes de manera emblemática en sus genios, estarían extendiéndose cada vez más, lo que le permite a Kristeva vaticinar que "el próximo siglo va a ser femenino".

No siempre las expectativas abiertas por grandes proyectos de investigación se corresponden con los productos que surgen de ellos. Esta primera entrega del plan de Kristeva, dedicada a Hannah Arendt, sin dudas consigue satisfacerlas. Porque, a la fina lectura que la autora realiza de los textos de Arendt, a la claridad con que expone sus tesis principales -como la banalidad del mal y el carácter igualmente totalitario del nazismo y el comunismo-, y a la pertinencia de sus observaciones críticas -en su mayor parte provenientes de una matriz psicoanalítica-, se agrega la maestría con que logra conjugar obra y vida, texto y contexto. Esto hace que el genio de Arendt aparezca ante el lector no como un espíritu sino como un ser humano; específicamente, como una mujer.

Así, por ejemplo, al abordar la relación Arendt-Heidegger -que rastrea en cartas, en textos publicados y en otros inéditos-, Kristeva pone en evidencia una "fidelidad infiel" de la discípula hacia el maestro, de la amante para con el amado, de la judía con el nacionalsocialista. Fidelidad porque, aun en los momentos más duros, la imagen de Heidegger como hombre y como filósofo siguió deslumbrándola y la llevó a asumir su defensa contra toda conveniencia. Infidelidad, porque su veneración no le impidió ser crítica, dura y llegar, según Kristeva, a corregirlo en lo intelectual, en lo político e, incluso, en lo amoroso.

Tras haber disfrutado de este volumen sobre Hannah Arendt, sólo queda esperar que los textos sobre Melanie Klein y Colette estén a su altura.

Gustavo Santiago
Para LA NACION

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