jueves, 4 de enero de 2001

Philippe Breton: La utopía de la comunicación

(Publicado en Suplemento Cultura, diario La Nación, el Miércoles 3 de enero de 2001)

Pocos conceptos gozan en la actualidad de una valoración tan positiva como la que acompaña a la comunicación. Parece no haber conflicto -político, familiar, laboral, escolar, etc.- que no pueda solucionarse mediante un incremento de prácticas comunicativas. ¿A qué obedece esta valoración? ¿Qué consecuencias puede tener el hecho de colocar a la comunicación en el lugar de una utopía social? Estos son los principales interrogantes que en La utopía de la comunicación . El mito de la aldea global plantea Philippe Breton, sociólogo francés, autor de numerosos artículos y libros sobre informática y comunicación, entre los que se destacan Historia de la informática , La explosión de la comunicación y La tribu informática .

A través de una suerte de arqueología de la comunicación, Breton se remonta hasta mediados del siglo xx, en plena Segunda Guerra Mundial. En ese momento, un matemático norteamericano, Norbert Wiener -considerado el padre de la cibernética- ideaba una "sociedad comunicativa" a partir de la concepción del hombre como un ser sin interior (definible exclusivamente por su capacidad para intercambiar información conectándose a vastos sistemas de comunicación) y de la sociedad como una "unidad constituida por el conjunto de las informaciones que circulan en un espacio dado".

Pero, si bien Wiener le proporcionó el sustento teórico, lo que verdaderamente contribuyó a elevar la comunicación al rango de ideal utópico fue la puesta a la luz de las atrocidades cometidas durante la Segunda Guerra. El absoluto secreto que amparó esas prácticas siniestras provocó, una vez finalizada la contienda, que la sociedad se volcara al polo opuesto, colocando como su máxima aspiración la construcción de un modelo transparente, sin secretos, donde la información circulara libremente. Incluso la ciencia, que había sido cuestionada por su compromiso bélico, logró limpiar en parte su imagen gracias al desarrollo de la tecnología comunicativa, cuyo caballo de Troya fue la computadora.

Una aparente paradoja inquieta a Breton: "la nueva utopía postula un progreso sin exclusión. Pero sus intentos de aplicación parecen generar exactamente lo contrario [...] la comunicación, que surgió como respuesta a la barbarie, vuelve a arrojarnos a ella". ¿Cómo se comprende esto?

Para el sociólogo, esta consecuencia se encontrabaimplícita en el origen mismo del proyecto. Porque el hombre transparente, exclusivamente racional, para el cual los otros -como él mismo- no son más que terminales de una red de información, al liquidar su riqueza interior liquidó también sus valores. Eso lo ha llevado a desarrollar una "relación que se vuelve fóbica ante la presencia física del otro y estrechamente dependiente de su presencia virtual".

Por otra parte, la idealización de una sociedad en la que reinara la armonía merced a una hipercomunicación racional ha dejado poco lugar -según el autor- para la construcción de caminos intermedios, pero eficaces, que contribuyan a dirimir los conflictos. El mayor peligro no está, entonces, en el uso que se haga de la tecnología de la comunicación sino en la concepción del hombre y de la sociedad que subyace a esa tecnología.

Escrito con el tono pedagógico y el lenguaje despojado de tecnicismos propio de las buenas obras de divulgación, pero con una solidez argumentativa poco usual, La utopía de la comunicación es un libro ideal para descubrir la cara oscura de la sociedad transparente.

Gustavo Santiago

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