jueves, 9 de agosto de 2001

Paul Ricoeur: Del texto a la acción

(Publicada en Suplemento Cultura, diario La Nación, el Miércoles 8 de agosto de 2001)

Paul Ricoeur ha sido un importante protagonista de la discusión filosófica de la segunda mitad del siglo XX. Su propio pensamiento puede tomarse como resultado de esa discusión ya que, si bien es manifiesta en sus trabajos la presencia de la fenomenología de Husserl y de la hermenéutica de Heidegger -de quienes Ricoeur se proclama legítimo heredero-, las marcas trazadas por el existencialismo, el estructuralismo, la filosofía analítica y el psicoanálisis no pueden desestimarse. De dilatada trayectoria, acaso el período comprendido entre mediados de la década del setenta y fines de los ochenta contenga lo más sustantivo de su producción. Por entonces vieron la luz dos de sus obras principales: La metáfora viva (1975) y Tiempo y narración (1983-1985) y, en 1986, dictó las conferencias que cuatro años más tarde darían lugar a Sí mismo como otro .

De esa época datan, también, los trabajos incluidos en Del texto a la acción , publicado en Francia en 1986, que ahora llega a los lectores de habla hispana. Se trata de dieciséis ensayos que, además de presentar de modo sintético los núcleos conceptuales desarrollados por Ricoeur en sus obras mayores, dan cuenta del desplazamiento que en su filosofía se produjo de una hermenéutica de los textos a una hermenéutica de la acción.

Ricoeur ha dividido el volumen en tres secciones a las que precede, a modo de introducción, un extenso trabajo, "Acerca de la interpretación", donde repasa su itinerario personal, en el que ha sabido nutrirse de las fuentes más diversas, y lo justifica sosteniendo que "una filosofía hermenéutica es una filosofía que asume todas las exigencias de este largo rodeo y que renuncia al sueño de una mediación total, al final de la cual la reflexión se igualaría de nuevo a la intuición intelectual en la autotrasparencia de un sujeto absoluto".

En la primera sección, "Para una fenomenología hermenéutica", el filósofo se enfrenta con la postura según la cual la hermenéutica habría superado a la fenomenología. Para Ricoeur, "lo que la hermenéutica estropeó no es la fenomenología, sino una de sus interpretaciones, la interpretación idealista hecha por Husserl". En realidad, sostiene Ricoeur, "lo que se da entre fenomenología y hermenéutica es una interdependencia". Es en ese cruce entre ambas corrientes donde el filósofo francés ubica su filosofía.

La segunda sección, "De la hermenéutica de los textos a la hermenéutica de la acción", está dominada por el tercer ensayo: "El modelo del texto: la acción significativa considerada como un texto". Allí define el autor los rasgos que constituyen al discurso como acontecimiento, muestra cómo estos rasgos están presentes tanto en el lenguaje hablado como en el escrito y sugiere la posibilidad de extenderlos a las acciones significativas, de modo que éstas puedan ser explicadas recurriendo al "paradigma textual". De ese modo se daría el pasaje del texto a la acción que anuncia el título del libro.

Finalmente, la última sección se centra en la disputa entre la hermenéutica y la crítica de las ideologías. Conciliador, Ricoeur sostiene que "cada una de las dos teorías habla desde un lugar diferente, pero que cada una puede reconocer la pretensión de universalidad de la otra de una manera tal que el lugar de una esté inscripto en la estructura de la otra".

Como suele suceder en las compilaciones, el nivel de los textos no es homogéneo. Así, mientras que "La tarea de la hermenéutica", "Acerca de la interpretación" o "¿Qué es un texto?" resultan excelentes como introducción a la hermenéutica en general y a la de Ricoeur en particular, otros como "La razón práctica" o "Para una hermenéutica crítica" pueden tornarse arduos si no se manejan los conceptos específicos del autor. Por otro lado, la autonomía originaria de los textos, que favorece la lectura independiente, perjudica, en cierta medida, a la obra en general, ya que las repeticiones y superposiciones (la distinción entre explicar y comprender, por ejemplo, es presentada prácticamente en todos los textos) fatigan a quien realiza una lectura de conjunto.

Gustavo Santiago

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