miércoles, 21 de mayo de 2003

Zygmunt Bauman: Modernidad líquida y La ambivalencia de la modernidad

Publicada en Suplemento Cultura diario La Nación el Domingo 4 de mayo de 2003

LA AMBIVALENCIA DE LA MODERNIDAD Y OTRAS CONVERSACIONES
Por Zygmunt Bauman y Keith Tester

MODERNIDAD LIQUIDA
Por Zygmunt Bauman-



En los últimos años los lectores de habla hispana hemos asistido a la irrupción de un "nuevo" protagonista del debate sociológico contemporáneo: Zygmunt Bauman. Al menos diez de sus textos fueron traducidos a nuestra lengua en los cinco años que van de 1997 a 2002. Lo curioso es que esta voz "nueva" es la de un sociólogo nacido en 1925, con más de tres décadas de producción intelectual.

Dos textos recientes permiten entender el "fenómeno Bauman": La ambivalencia de la modernidad y otras conversaciones , extenso diálogo sostenido por Bauman y Keith Tester, profesor de Teoría Social en la Universidad de Portsmouth, y Modernidad líquida, trabajo en que el sociólogo polaco analiza el presente confrontándolo con la "modernidad sólida" proyectada por la Ilustración.

La ambivalencia de la modernidad... es un libro de divulgación que permite tener una visión general de la producción de Bauman. En rigor podría decirse que no se trata de un auténtico diálogo ya que Tester -profundo conocedor de la obra de Bauman- interviene para organizar la exposición, para articular los diferentes temas que se van tratando, pero no realiza aportes propios ni, mucho menos, objeciones a los desarrollos de Bauman. A lo largo de cinco capítulos se abordan: los componentes morales -especialmente la influencia de Levinas en este aspecto- presentes en los últimos textos del autor; la oposición entre la fase "líquida" de la modernidad y la "sólida"; las responsabilidades y conflictos del individuo en la sociedad contemporánea y, finalmente, las posibilidades de emergencia de la política en la actualidad. Todo esto expuesto con un lenguaje coloquial y acompañado por ligeras digresiones (como cuando Tester le pregunta qué libro llevaría a una isla desierta y Bauman responde El jardín de senderos que se bifurcan , de Borges) que agilizan la lectura de un autor que en sí mismo es claro y ameno. También resulta interesante la mención de influencias intelectuales, entre las que se destacan Richard Sennet, Richard Rorty, Anthony Giddens, Pierre Bourdieu, Claus Offe, Cornelius Castoriadis, Emmanuel Levinas y Ulrich Beck.

En Modernidad líquida , Bauman despliega aquellos atributos que lo han convertido en una figura central de la sociología contemporánea. La tesis que da título al libro consiste en que estamos asistiendo a una etapa de la modernidad en la que se acentúan y redistribuyen los poderes de disolución de la modernidad (aquellos que habían hecho sostener a Marx y luego a Marshall Berman: "Todo lo sólido se desvanece en el aire"). "El poder de licuefacción -afirma Bauman- se ha desplazado del `sistema´ a la `sociedad´, de la `política´ a las `políticas de vida´ ... o ha descendido del `macronivel´ al `micronivel´ de la cohabitación social". La modernidad de la Ilustración, la modernidad "sólida", "pesada", fue el momento de lucha por derrocar un antiguo orden, por "desvanecerlo en el aire", pero para fundar luego de su caída un orden más sólido aún, inconmovible, sustentado en la razón humana. En la actualidad aquello que se licua es esa noción de orden en sí misma y sus derivados: progreso, bienestar, comunidad. Este pasaje de la "modernidad sólida" a la "modernidad líquida" es abordado en el libro a partir de la transformación sufrida por conceptos centrales del proyecto moderno como "emancipación", "individualidad", "espacio/tiempo", "trabajo" y "comunidad".

Así, al analizar el tema del trabajo, Bauman se detiene en la figura de Henry Ford, quien instaló el ideal de una relación firme y estable entre el capital y el trabajo: "la supervivencia de los trabajadores dependía de que fueran contratados; la reproducción y el crecimiento del capital dependían de esa contratación". Ese compromiso mutuo entre empresario y obreros hoy ha sido reemplazado por la idea de "flexibilidad": "la actual versión `licuada´, `fluida´, dispersa, diseminada y desregulada de la modernidad [...] presagia el advenimiento de un capitalismo liviano y flotante, signado por el desprendimiento y el debilitamiento de los lazos entre capital y trabajo [...]. Si el permanecer juntos era el resultado del acuerdo recíproco y del compromiso mutuo, el desprendimiento es unilateral [...] el capital se soltó de la dependencia que lo ataba al trabajo". De este modo, las amplias posibilidades de desplazamiento del capital que han permitido hablar de "globalización económica" producen efectos fuertemente "localizadores" en aquellos que quedan aferrados a territorios que de la noche a la mañana son considerados improductivos.

A esto se suma una insistente prédica que hace responsable al individuo -y no a la estructura social en que está inserto- por sus éxitos y fracasos. Si cada cual debe convertirse en artífice de sí mismo, si no hay modelos estables por imitar ni instituciones encargadas de asumir responsabilidades sociales, es el individuo el que carga con el peso de encontrar los caminos que lo lleven a alcanzar una vida digna. Bauman advierte que "existe una enorme y creciente brecha entre nuestra condición de individuos de jure y nuestras posibilidades de transformarnos en individuos de facto [...] esa brecha, sin embargo, no puede ser zanjada por el esfuerzo individual únicamente, [ya que] no hay individuos autónomos sin una sociedad autónoma, y la autonomía de la sociedad exige una autoconstitución deliberada y reflexiva, algo que sólo puede ser alcanzado por el conjunto de sus miembros".

Tanto en La ambivalencia de la modernidad... como en Modernidad líquida se perciben la lucidez en el análisis de la situación contemporánea y la contundencia en las tomas de posición, propias de un sociólogo que no se conforma con describir un estado de cosas sino que pretende comprometerse en su transformación. Quizá en esto se encuentre una respuesta para entender por qué Bauman es hoy uno de los sociólogos más leídos en el mundo y un auténtico "fenómeno editorial" en nuestra lengua.
Gustavo Santiago

No hay comentarios:

Publicar un comentario