lunes, 1 de marzo de 2004

Cornelius Castoriadis: Sobre El poltítico de Platón

SOBRE EL POLITICO DE PLATON
Por Cornelius Castoriadis
(Fdo. Cultura Económica
Trad.: H. Pons-187 páginas

Publicada en Suplemento Cultura diario La Nación el Domingo 29 de febrero de 2004

"No sabía que había escrito un nuevo libro", comentó asombrado Castoriadis cuando, en 1992, llegó a sus manos la primera versión de Sobre El Político de Platón. Se trataba, en realidad, de una desgrabación del curso que el filósofo dictó en 1986 en la Ecole des Hautes Etudes en Sciences Sociales, y en la que un grupo de discípulos había introducido mínimas modificaciones de edición. Revisado y anotado por Castoriadis, el texto adquirió la forma definitiva con la que se lo publicó después de su muerte.

En la última de las siete clases, Castoriadis explicita el objetivo central del curso: brindar un "ejemplo de lo que se denomina ?leer´ una obra filosófica. Pero leerla verdaderamente, respetándola y sin respetarla, hurgando en los recovecos y los detalles sin haber decidido de antemano que todo lo que contiene es coherente, homogéneo, tiene sentido y es cierto".

La lectura "respetuosa" implica un análisis minucioso de los pasajes principales del texto, sin perder de vista su estructura general; la "irrespetuosa" --en la que Castoriadis se interna menos de lo deseable-- requiere poner en tensión la palabra de Platón con sus propios conceptos.

El político es uno de los textos menos lineales de Platón. Castoriadis señala como sus momentos fundamentales: dos definiciones del político (como pastor y como tejedor); tres digresiones mayores (aquella en la que introduce el mito de Cronos, la que deriva en un análisis de los diversos regímenes de gobierno y la que plantea que la ciencia es la única base del político) y ocho digresiones menores, a las que denomina "incidentes". Al recorrer esos pasajes laberínticos se percibe el esfuerzo pedagógico de Castoriadis para que los alumnos adviertan los problemas planteados por Platón y los modos no siempre legítimos --reiteradamente lo acusa de sofista y retórico-- que utiliza para "resolverlos".

En relación con la estructura del texto, se insiste en dos cuestiones: en primer lugar, la idea de que las digresiones no son tales sino que constituyen el tema central. Es decir, el resto del diálogo acompañaría como un coro ese tema, que es presentado estilísticamente como si fuera secundario. "En cierto modo --sostiene Castoriadis--, el diálogo mismo es una digresión para las tres digresiones. Y las dos definiciones del político son un pretexto para hacerlas. Sobre todo las dos principales: el mito de Cronos y la tesis central de que sólo la ciencia define al político." En segundo lugar, Castoriadis sugiere una hipótesis acerca de la forma caótica del texto: "todo sucede como si, al dejar el diálogo en el estado en que se encuentra, Platón hubiese querido justamente proporcionar un ejemplo escrito del pensamiento vivo [...] Es como si nos dijera: así funciona la cosa cuando funciona; así se piensa". Las constantes vacilaciones, digresiones, contradicciones en que caen los interlocutores estarían dando cuenta del proceso de pensamiento de Platón.

En cuanto a la "discusión" de Castoriadis con Platón, lo más relevante aparece cerca del final del curso, cuando el autor, después del arduo recorrido, se atreve a plantear que "la consecuencia del texto platónico es evidente: la autoinstitución democrática permanente de la sociedad". Para quien frecuente los textos de Castoriadis, la noción de "autoinstitución democrática" resultará familiar, ya que en ella insistió durante casi medio siglo. La sorpresa radica en descubrir que un antecedente directo de dicha noción se encuentra en Platón.

En definitiva, Sobre El político de Platón es muy recomendable como aproximación crítica al texto platónico (que conviene tener a la vista mientras se lee a Castoriadis) y, como ha reconocido su autor, como ejemplo de lectura filosófica. Quien pretenda acercarse a un Castoriadis más filósofo que docente, recorrerá con mayor provecho alguno de los volúmenes de su serie Las encrucijadas del laberinto o su obra magna, La institución imaginaria de la sociedad.

Gustavo Santiago

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