sábado, 25 de agosto de 2007

Bíos, de Roberto Esposito

ADN Cultura
Filosofía

Derivas de la biopolítica
Con lucidez y originalidad, se cierra una trilogía que analiza los vínculos estrechos de la modernidad con las tendencias inmunitarias de las sociedades
Sábado 11 de agosto de 2007 Publicado en la Edición impresa

Roberto Esposito (Nápoles, 1950) es, junto con Giorgio Agamben, uno de los máximos representantes de la filosofía política italiana contemporánea. No sería excesivo sostener que su trilogía Communitas , Immunitas y Bíos , que ahora se completa en castellano con la traducción del último, constituye el corpus de textos más significativo de esta década en esa rama de la filosofía. Si, como sostiene Gilles Deleuze, el nombre propio de un filósofo es, ante todo, una firma al pie de sus creaciones conceptuales, presumiblemente el de Esposito quedará ligado a "immunitas". Fue la contraposición entre ese concepto y "communitas" lo que le permitió en el primero de los textos revisar la idea más usual de comunidad y llegar a sostener que "communitas es el conjunto de personas a las que une no una propiedad, sino un deber o una deuda". Es, en Bíos , el concepto clave para entender las derivas de la biopolítica desde la modernidad hasta el presente. "Immunitas" es un término derivado de "munus", cuyo principal significado es el de un "don obligatorio", una retribución necesaria. Así, mientras que "communitas" se refiere a quienes se hacen cargo de ese deber común, "immunitas" presenta a quien se coloca al margen, como excepción a la regla. Pero, junto con este significado jurídico-político aparece otro, biomédico, que alude a la protección de un organismo. Para avanzar en el cruce de estos dos significados es preciso ingresar en el terreno de la biopolítica. Esposito no deja de reconocer cuánto debe la filosofía a los trabajos de Michel Foucault en esta temática. Pero, al mismo tiempo, se encarga de señalar que el filósofo francés no fue el primero en emplear el concepto y que algunos de los aspectos más relevantes de la problemática fueron apenas insinuados por él o mantenidos en una confusa vaguedad. Uno de esos puntos no resueltos es el de la relación entre biopolítica y modernidad. Según Esposito, esto se debe a que a Foucault le faltó considerar el paradigma de la inmunización: "Sólo si se la vincula conceptualmente con la dinámica inmunitaria de protección negativa de la vida, la biopolítica revela su génesis específicamente moderna". Porque la modernidad es precisamente la época en la que la necesidad de protección inmunitaria de los individuos se coloca por encima de las restantes categorías. Esposito muestra cómo incluso conceptos clave como soberanía, propiedad y libertad se subordinan a ese ideal. La función principal, desde Hobbes, de las instituciones modernas y, particularmente, del Estado, es la de inmunizar el cuerpo social de potenciales enemigos. Si la política ingresa en la vida -y se torna, entonces, "biopolítica"- es debido a esa necesidad de inmunizar la propia vida contra sus agentes patógenos. Nietzsche es -según Esposito- el primero en advertir el callejón sin salida al que conduce esta apuesta por la inmunidad. Porque la demanda inmunitaria del sujeto moderno lo lleva a buscar la protección de la vida en instituciones que, por definición, están interesadas en impedir su desarrollo. Para Nietzsche "la conservación no sólo es secundaria respecto de la voluntad de poder, de la cual deriva, sino que está en latente contradicción con ella". Es por ello que el filósofo alemán postula "el rechazo no de tal o cual institución, sino de la institución en sí, separada, y por ende potencialmente destructora, de ese poder de la vida al que debe salvaguardar". La lógica inmunitaria moderna, a los ojos de Nietzsche, termina produciendo un mal mayor que aquel que pretende combatir. "Esta es -afirma Esposito- la dialéctica de la inmunización que Nietzsche vinculó de forma indisoluble a la decadencia y que, especialmente en su producción madura, denominó nihilismo". En los últimos capítulos, la relación biopolítica-inmunidad es analizada a la luz -o, mejor, desde las sombras- del nazismo. "Durante el nazismo -sostiene Esposito- la biopolítica experimentó la forma más aterradora de realización histórica"; "el régimen nazi llevó a un grado nunca antes alcanzado la biologización de la política: trató al pueblo alemán como a un cuerpo orgánico necesitado de una cura radical". El filósofo se concentra en tres dispositivos inmunitarios que condensan el carácter mortífero de la biopolítica nazi: la normativización de la vida, el tratamiento del cuerpo (individual y social) y la administración de nacimientos. El desafío actual de la filosofía es, precisamente, desmantelar esos dispositivos para dar lugar a una biopolítica afirmativa, capaz de producir una política que no sea una política sobre la vida, sino de la vida. La extraña combinación de lucidez y originalidad de los planteos de Esposito en Communitas e Immunitas generó una enorme expectativa en torno a la aparición de Bíos . El texto no la ha defraudado.
Gustavo Santiago