martes, 2 de octubre de 2007

El cine en el aula

(Publicado en la revista Maestra de Segundo Ciclo, Ediba, en Argentina, Chile y España, Septiembre 2007)

El cine en el aula
Tanto los niños como los adultos vivimos en un mundo de imágenes: la televisión, el cine, la computadora todo el tiempo nos están invitando a quedarnos delante de ellos observándolos. Siendo esto así, podemos preguntarnos, como docentes si puede ser realmente apropiado introducir imágenes en la escuela ¿No sería mejor declarar a la escuela “zona libre de imágenes” e impedir que ingresaran en ella publicidades, stickers, figuritas y, sobre todo, películas? Esa es una opción que se defiende desde algunos proyectos pedagógicos. Nuestra actitud ante las imágenes, especialmente las cinematográficas, va a ser otra. Y no por desconocer la saturación que producen actualmente, sino justamente por ello. Lo que nos proponemos es que el cine llegue al aula como recurso pedagógico y evitar que lo haga como un canal de consumo.
Por eso, algo fundamental es que detrás de cada película que ponemos en el aula haya un trabajo que acompañe esa emisión.

¿Para qué ver una película en la escuela?
Trabajar con una película nos permite desarrollar actividades para favorecer el pensamiento crítico (análisis de los personajes, del relato; ejercicios de síntesis; argumentación sobre cuestiones abiertas por el filme, etc.), creativo (planteo de hipótesis sobre aspectos no resueltos en la película, creación de variaciones de escenas, invención de nuevos relatos, etc.) y éticamente sensible (exploración de las consecuencias éticas de las posturas de los personajes, ejercitación de la empatía, análisis ético de los problemas presentados en el filme, etc.).

¿Cómo usar una película?
Las posibilidades, como recurso, son múltiples. Para presentarlas de un modo organizado, vamos a emplear una comparación que suele hacerse casi desde el momento mismo de surgimiento del cine. Se trata de la comparación entre el cine y un lenguaje (mucho discuten los teóricos acerca de si el cine es realmente un lenguaje o no. Lo que a nosotros nos interesa aquí no es sostener que el cine es un lenguaje, sino tratarlo como si lo fuera).
En este sentido, vamos a hablar de leer el cine, pensar con el cine y hablar mediante el cine.

1. Leer el cine
Lo que buscamos aquí es que los chicos tomen a la película como un relato, y que puedan analizar algunos de sus componentes principales. Supongamos que elegimos trabajar la distinción entre historia y narración. Si no hemos presentado esa distinción anteriormente (por ejemplo en el área de lengua), les explicamos a los chicos que la historia es un conjunto de hechos –reales o ficticios- organizados temporal y lógicamente, mientras que la narración es el relato que se hace de esa historia. Un ejercicio muy interesante para que los chicos aprehendan esa diferencia es pedirles que relaten la historia de maneras diferentes. Es decir, que con la misma historia produzcan diversos relatos.

2. Pensar con el cine
En este caso, la película es tomada como un elemento para despertar la reflexión. Podemos centrar la atención en los personajes, en la trama del relato, o en algún pasaje en particular. Lo que buscamos es que algún aspecto del filme promueva la búsqueda de una posición propia, de una reflexión personal de los chicos. Las actividades diseñadas para ello pueden ser individuales o grupales, escritas, orales, gráficas, teatrales. Lo importante es que sean actividades abiertas, que les permitan a los chicos explorar su propio pensamiento y no tener que incurrir en una postura “sugerida” por el docente.

3. Hablar con el cine
En esta perspectiva lo que pretendemos es que los chicos puedan expresarse con recursos de tipo cinematográfico. Las actividades desarrolladas apuntan, entonces, a que los chicos puedan escribir guiones breves, dibujarlos a modo de historietas y representarlos, como si se tratara de una producción cinematográfica. Si se cuenta con cámaras de fotos (suelen ser especialmente útiles para esto las cámaras de foto digitales, ya que no necesitan del revelado) o de video , algunas de esas representaciones se registran y se construye una “película”.

Ejemplo: Propuestas para trabajar con El increíble castillo vagabundo

Dirección y guión: HAYAO MIYAZAKI; Basada en la novela de Diana Wynne Jones; Música: JOE HISAISHI, YOUMI KIMURA; País de Origen JAPÓN; Duración 119 MINUTOS

1. Leer la película: En pequeños grupos, pedirles a los chicos que realicen una descripción de los principales personajes (Sophie, Howl, Calcifer, la bruja Calamidad, etc.), que reconstruyan la historia –puede ser a través de un esquema- y que piensen en otras maneras de contarla.

2.Pensar con la película: Con el grupo completo, dialogar acerca de algún pasaje del filme. Por ejemplo, plantear qué les parece la actitud de Howl ante la guerra; o la de Sophie al llevar al castillo a la bruja Calamidad.

3. Hablar con la película: En pequeños equipos, los chicos toman alguna escena de la película y hacen una versión libre de ella. Primero escriben el guión de la escena, luego la dibujan y, finalmente, la dramatizan. Si se considera oportuno, se les puede pedir a los “actores” que luego cuenten a todos cómo se sintieron al representar a esos personajes.

Como vemos, en las distintas propuestas lo que se busca es colocar a los niños en un lugar activo, de modo que puedan construir su propio pensamiento en diálogo con los filmes, y no como meros receptores de sus mensajes. En los próximos números ahondaremos en los puntos planteados aquí.

Gustavo Santiago

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