martes, 2 de octubre de 2007

Ver, comprender y crear con el cine

(Publicado en Maestra de Segundo Ciclo, Ediba, en Argentina, Chile y España)

Ver una película en la escuela puede ser un excelente recurso para ejercitar el pensamiento crítico y creativo con los niños. Para que eso suceda es necesario que los niños asuman una posición activa en relación con lo que ven. La dimensión crítica se pone en juego cuando los chicos analizan la película y reflexionan acerca de los temas que ella presenta; la dimensión creativa les permite ir más allá de lo dado para generar sus propias imágenes y argumentos.
En definitiva, se trata de que los chicos puedan ver, comprender y crear a partir de las imágenes con las que se vinculan. Para ello hace falta que se introduzcan en el filme, pero, al mismo tiempo, que puedan salir de él para hacer algo más que reproducir lo visto; que se les abran posibilidades para desarrollar sus propios pensamientos en diálogo con las imágenes y no sólo siendo espectadores de un monólogo transmitido desde la pantalla.

Un ejemplo para trabajar

Tomemos como ejemplo de trabajo, la película “Una noche en el museo” (EEUU, 2006), de 20th Century Fox, dirigida por Shawn Levy y protagonizada por Ben Stiller, Carla Gugino, Dick Van Dyke, Mickey Rooney y Robin Williams, entre otros.

Lo central de la película consiste en que un guardia nocturno del Museo de Historia Natural descubre que por las noches las criaturas del museo cobran vida.
La película es muy atractiva por los efectos visuales. Pero, además, hay varios temas interesantes sobre los que se puede trabajar a partir de ella: la fidelidad entre amigos, la superficialidad de la distinción entre quienes son catalogados como exitosos y aquellos que no lo son, la relación padre-hijo, la construcción de la mirada del niño sobre su padre. Es en relación con temas como estos que podemos poner en juego la dimensión crítica del pensamiento, proponiéndoles a los chicos que examinen cómo son presentadas esas cuestiones y analizando cuál es su propia postura acerca de ellas. Esto puede lograrse haciendo trabajos en pequeños grupos o mediante una discusión con el grupo completo. En ambos casos el docente cuidará que cada chico pueda dar y fundamentar su parecer teniendo en cuenta la palabra de los demás. Es decir, el docente oficiará como auxiliar de la investigación de los chicos, pero sin dar él mismo su parecer al respecto. Recordemos que lo que pretendemos es que sean los propios chicos los que elaboren su pensamiento, no que adhieran al del docente.
Pero, además de los temas a analizar, el filme resulta muy interesante para ir más allá de él y aprovechar su cuota de fantasía para interesar a los chicos por el mundo que los rodea, poniendo en juego su dimensión creativa.
Las actividades a realizar dependerán de las posibilidades concretas que estén al alcance de los chicos y del docente. De ser posible, se organizará una salida a un museo. De no serlo, se pondrán a disposición de los chicos fotos o pinturas que aludan a algún acontecimiento histórico de la región en la que vivan.
Luego (de la visita al museo o del recorrido por las imágenes) se les pedirá a los chicos que piensen que algunas de esas imágenes cobran vida y que construyan, en pequeños grupos, historias breves que protagonicen con sus personajes. Luego realizarán una representación de cada historia para que todos puedan compartirlas.
Tras las representaciones, quienes quieran hacerlo podrán contar cómo se sintieron siendo tal o cual personaje; o si les hubiera gustado ser realmente los personajes que encarnaron en la representación o, al menos, conocerlos personalmente.
Con esta actividad estamos logrando que los chicos se compenetren con la historia de su región y, al mismo tiempo, les estamos permitiendo desarrollar su imaginación a partir del estímulo del filme. Es decir, estamos cumpliendo con nuestra propuesta de “ver, comprender y crear con el cine”.

Gustavo Santiago

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