miércoles, 21 de mayo de 2008

Zygmunt Bauman: Libertad

Publicada en Suplemento Cultura diario La Nación el 18/05/08

Libertad
Por Zygmunt Bauman
Losada
Trad.: Antonio Bonanno.
248 páginas


Hace treinta años Zygmunt Bauman era poco menos que un desconocido en tierras de habla hispana. Hoy se ha convertido en uno de los especialistas con mayor presencia editorial. Sus libros nuevos se publican casi simultáneamente en inglés y en castellano pero, además, continúan apareciendo trabajos anteriores que no habían sido traducidos o que habían tenido una circulación limitada. Tal es el caso de Libertad, texto publicado en inglés en 1988, recientemente editado en nuestro país.
Bauman toma una expresión que es común oír en los países capitalistas: “Puedes decir lo que quieras. Éste es un país libre” y se pregunta hasta qué punto esto que se postula como evidente en realidad lo es. No le resulta obvio que exista una ilimitada libertad de expresión; tampoco le resulta muy satisfactorio definir la libertad como falta de impedimentos: “la libertad consiste en mucho más que la falta de restricciones. Para hacer cosas, necesitamos recursos”, sostiene. Y esos recursos –al igual que la posibilidad de hacerse oír- no parecen estar al alcance de todos por igual. ¿Puede hablarse, entonces, de la libertad en general o habrá que restringirla sólo a algunos miembros de la sociedad?
Para abordar esa pregunta, Bauman explora la relación entre libertad e identidad. ¿Quiénes son los sujetos de la libertad? ¿Cómo se construyen? La tesis de Bauman es que, en la actualidad, la construcción de identidad corre por cuenta del mercado: “existe un abanico de opciones para elegir y, una vez que se ha elegido, la identidad seleccionada puede hacerse real (es decir, simbólicamente real, real como imagen perceptible) realizando las compras necesarias o sometiéndose a las tareas requeridas”. Incluso aquellos que, ejerciendo su libertad pretenden diferenciarse del resto, se encuentran con paquetes de símbolos de identidad prediseñados que admiten una gran cantidad de “combinaciones únicas”, según la irónica expresión de Bauman. Quizá el ejemplo más claro se encuentre en las propuestas para modelar el cuerpo. Hoy cualquiera puede tener cualquier cuerpo, siempre y cuando esté en condiciones de pagarlo. Cirugías, dietas, gimnasia, implantes, tinturas, cosméticos ponen al alcance del consumidor la posibilidad de hacer real la fantasía de ser quien desee ser.
Esta identificación entre libertad y consumo da lugar a un modo de control que opera sutilmente, por seducción, sin coacción explícita. Pero la seducción tiene sus límites, el principal de los cuales es el poder adquisitivo. ¿Cómo controlar a aquellos que no pueden entrar en la matriz del consumo? Aplicando métodos más tradicionales, pero igualmente seguros: vigilancia, castigo, elecciones “orientadas”.
Quien está entregado a la construcción de sí mismo a través del consumo nada quiere tener que ver con lo público. Al mismo tiempo, cuanto mayor es el número de ciudadanos que se aparta del espacio público, mayor es su deterioro, con lo cual quienes más necesitarían de la presencia del Estado, los más pobres, no pueden contar con ella o sólo acceden a su versión represiva: “En una sociedad de consumo, la pobreza significa incapacidad social y política, primero causada por la incapacidad para desempeñar el papel de consumidor, y luego (...) como una condición de heteronomía y falta de libertad”.
Como todos los textos de Bauman, Libertad es un texto claro, de lectura ágil. Quienes hayan leído otros de sus libros, como En busca de la política, Vidas desperdiciadas o Vida de consumo encontrarán en Libertad los esbozos de algunos temas que posteriormente desarrollaría extensamente en ellos.

Gustavo Santiago

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