martes, 4 de noviembre de 2008

Intensidades en La intuición de leer

Publicado en el blog http://laintuiciondeleer.blogspot.com
El 06/10/08

Intensidades filosóficas, de Gustavo Santiago

Apasionante, estimulante, contagiante: fiesta.

Busqué en Google alguna reseña del recientemente aparecido "Intensidades filosóficas", libro de Gustavo Santiago, pero todavía no hay. Sólo encontré un fragmento de su libro reproducido en ADN. En él se explica lo que son las sociedades de control. Vale la pena leer este fragmento en internet, aunque no da una idea de lo que es leer el libro, al que recomiendo a todo aquel que quiera acercarse a la filosofía (yo continúo con ese deseo). Hacen falta más libros como éste y ojalá estemos ante el comienzo de una larga serie.

Destaco la velocidad con que se lee y la felicidad que produce poder -¡por fin!- conocer las ideas de los fundamentales pensadores que acerca. Al libro lo empecé por el final, primero leí las sugerencias bibliográficas. Allí, por estilo y contenido, amor a primera vista. Seguí con la clara, breve, amigable y eficaz introducción. Después salté al último pensador que aborda en el libro: Deleuze. Seguí con Spinoza, Epicuro, Sócrates. Dejé para el final a Nietzsche, por ser el más difundido, aunque aquí Santiago también logra interesar.

Dice la contratapa:

Intensidades filosóficas pretende ser, antes que el título de un libro, una expresión que dé cuenta de un modo particular de acercarse a la filosofía.
Siguiendo la propuesta de Deleuze de considerar los libros como "máquinas de intensidades", lo que aquí se busca es que entre el lector y el libro se produzca la circulación de algo intenso, potente, que promueva una doble introducción: del lector en el mundo de la filosofía, y de la filosofía en el mundo del lector.
Desde esta perspectiva Gustavo Santiago explora algunos componentes vitales de la producción de cinco pensadores centrales de la filosofía occidental: Sócrates, Epicuro, Spinoza, Nietzsche y Deleuze. Su propósito no es realizar exposiciones completas y acabadas de la teoría de cada filósofo, sino señalar algunas zonas de intensidad que puedan interesar al lector actual: la construcción de uno mismo, el placer, la ética, el lenguaje, el poder, por mencionar sólo algunas de ellas. Ante estas cuestiones, Santiago presenta hipótesis provocativas, por momento arriesgadas, con las que elude los lugares comunes de los clásicos manuales de filosofía. Se trata, en definitiva, de un texto que -con clara presencia de las voces de los propios filósofos a través de abundantes citas - propicia un ingreso intenso al corazón mismo de la filosofía.


Autores como este, o como otros que también me interesan, no crecen de las ramas de los árboles. Salen de un lugar: la UBA. Qué miseria nos quedaría sin ella...

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