sábado, 15 de noviembre de 2008

OSCAR TERÁN

La comprensión del pasado

ADNcultura, Sábado 15 de noviembre de 2008

Por Gustavo Santiago
Para LA NACION

Historia de las ideas en la Argentina
Por Oscar Terán Siglo XXI

El campo intelectual argentino ha sufrido fuertes pérdidas en 2008. Una de ellas fue la de Oscar Terán, que falleció el 20 de marzo, a los 69 años. Si algo puede atenuar esa ausencia, es el valioso legado que permanece vivo en sus textos. Terán fue autor de importantes libros como En busca de la ideología argentina o Nuestros años sesentas . Sin embargo, no parece desacertado considerar que Historia de las ideas en la Argentina , publicado póstumamente, sea su mejor trabajo. Porque Terán era un gran escritor, pero era, fundamentalmente, un extraordinario docente. Y este libro recoge lo esencial de las clases de Pensamiento Argentino y Latinoamericano que durante varias décadas dictó en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Buenos Aires y en la Universidad de Quilmes. El volumen está organizado en diez lecciones, que cubren cerca de doscientos años de historia: desde la fundación del Virreinato del Río de la Plata hasta el retorno de la democracia con Raúl Alfonsín en 1983. Como señala el título, no se trata de un trabajo de historia, sino de "historia de las ideas", disciplina a la que el propio Terán define como "parte de la historiografía que busca comprender las ideas y creencias del pasado [...]. Trabaja con discursos, conceptos, palabras, esto es, con representaciones". El texto consiste en un recorrido por las diferentes representaciones que de la Argentina fueron forjando los intelectuales al mismo tiempo que se iba constituyendo el país. Con un lenguaje coloquial aunque no exento de precisión conceptual, el autor presenta los núcleos del pensamiento de Mariano Moreno, Domingo Faustino Sarmiento, Juan Bautista Alberdi, José María Ramos Mejía, José Ingenieros, Manuel Gálvez, Leopoldo Lugones, Ezequiel Martínez Estrada, Aníbal Ponce, Arturo Jauretche y David Viñas, entre muchos otros. Algo que sorprendía en las clases de Terán era su capacidad para construir digresiones tan interesantes como los temas centrales que abordaba. Y esto ha sido plenamente conservado en la edición del texto. Así, para tematizar la Ilustración en el Río de la Plata, Terán comienza por definirla, mencionando a sus principales representantes europeos. Pero, además, desarrolla extensamente conceptos clave del proyecto iluminista como "revolución", "progreso" y "temporalidad secular". En el capítulo dedicado a Mariano Moreno, explica en qué consiste el jusnaturalismo, analiza las diferencias entre los contractualismos de Hobbes, de Rousseau y de Locke, y se detiene varias páginas en el despliegue de la tensión entre la igualdad y la libertad, propia del liberalismo. Si estos aportes pueden resultar esperables, hay otros que no dejan de sorprender, como la exposición que realiza de la noción de "compromiso" del existencialismo sartreano en el capítulo dedicado al peronismo, o las permanentes referencias a películas, obras de teatro o grupos musicales que hacen al contexto de gestación y circulación de las ideas en la Argentina. También son reiteradas las digresiones vinculadas a cuestiones de procedimiento. Por ejemplo, al abordar el Facundo de Sarmiento, Terán aprovecha para brindar consejos útiles para llevar adelante la lectura de un texto cualquiera. Recomienda tener en cuenta el contexto histórico de producción; investigar si fue escrito de una sola vez o de modo fragmentario; conocer cuál fue su causa inmediata, a favor o en contra de qué fue escrito; desmenuzar las estrategias argumentativas que se emplean; ver quién habla en el texto -cómo el autor se construye a sí mismo-; cómo dice lo que dice; a quién está dirigido; analizar el título y el subtítulo; y, finalmente, estudiar detalladamente el contenido del cuerpo principal. Historia de las ideas en la Argentina es una clara muestra de cómo concebía este intelectual la gestación y circulación de las ideas. No como producto del esfuerzo de individuos geniales que elaboran sus pensamientos encerrados en asépticos gabinetes, sino del trabajo de hombres y mujeres que forman parte de un territorio, de una época, que están en permanente diálogo con todas las manifestaciones culturales de su entorno. En la última lección hay un párrafo fechado en octubre de 2007 en el que, anticipando una despedida que quizá presentía, Terán señala: "Como todo final, el que ahora inicio me produce algunas sensaciones encontradas. Primero, la de una larga tarea que concluye. Enseguida, todas las dudas imaginables acerca del resultado acabado de tantos empeños, de tantas clases dictadas a lo largo de tantos años. (Pero sé bien que de esto último ya no hay retorno, y que sólo a ustedes corresponde juzgar y valorar sus resultados.)" Quienes disfrutaron de las clases de Terán, quienes aprendieron con él a ver que las ideas tienen una historia y que desde ella puede leerse la historia de los pueblos, saben -como él mismo sabía- que el trabajo ha sido cumplido más que satisfactoriamente. Afortunadamente, Historia de las ideas en la Argentina permitirá que otros puedan constatarlo al adentrarse en la trama de las representaciones culturales siguiendo el camino trazado por sus palabras.

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