sábado, 3 de enero de 2009

FOUCAULT La Hermenéutica del Sujeto

LA HERMENEUTICA DEL SUJETO
Por Michel Foucault-(Fdo. de Cultura Económica)


En la obra de Foucault encontramos tres tipos de textos: los libros que él mismo publicó (entre los que se destacan Las palabras y las cosas y Vigilar y castigar), las entrevistas y artículos breves (compilados en cuatro tomos en Dits et écris) y los cursos. Los primeros muestran lo más sólido de Foucault. Ahora bien, en un filósofo de sus características esto no es precisamente una virtud. No en vano el propio Foucault se encargó de renegar de casi todos ellos, al menos parcialmente. Es que, una vez que los textos se publicaban y alcanzaban una amplia circulación, el autor advertía que ya poco tenían que ver con sus intereses, perspectivas metodológicas y estilo de escritura. Aquello que en esos textos aparecía como acabado era el producto de una investigación que no se había detenido y que poco tiempo después lo conducía por itinerarios que los libros publicados anteriormente no permitían prever.

Es aquí donde el segundo grupo de textos adquiere relevancia. En ellos Foucault intenta, recurrentemente, dotar de coherencia a su trayecto intelectual. Sin embargo, estos textos también padecen, aunque en menor medida que los anteriores, aquello que pretenden remediar. Porque el hilo conductor que proponen varía de acuerdo con el momento en que fueron realizados. Así, en algunas entrevistas se sostiene que lo central está en las relaciones de poder, mientras que en otras se afirma que debe buscarse en la sexualidad o en el sujeto. Por otro lado, si bien estos textos breves presentan a un Foucault más ágil y dinámico que el de los libros, carecen del sustento argumentativo y empírico que aquellos exhiben.

Esto hace que no resulte demasiado arriesgado sostener que el mejor Foucault -o, al menos, el más foucaultiano- es el que se encuentra en el tercer grupo de textos, los cursos. Allí el filósofo-investigador fundamenta cada decisión teórica, pero lo hace con la cautela de quien se encuentra en pleno trabajo, suavizando algunas afirmaciones, enfatizando aquellas en las que se siente más seguro. Al mismo tiempo, al situarse en el rol docente, realiza un esfuerzo por atraer la atención del auditorio, por seducirlo, y lo hace empleando un lenguaje ameno, cordial, que se transfiere luego al lector del texto.

El curso dictado en el Collége de France en 1982, La hermenéutica del sujeto , publicado en francés en 2001 y recientemente aparecido en español, posee, además, algunas características que acrecientan su importancia. En primer término, por el lugar que ocupa dentro de la vida y la obra de Foucault -fue uno de sus últimos cursos, ya que murió en 1984-; en segundo, por los autores con los que trabaja y, finalmente, por la actualidad de los temas que aborda.

Foucault está por esos años tomando cierta distancia de temas a los que se había dedicado anteriormente, tales como las relaciones de poder y las prácticas de normalización, disciplina y biopoder. Ya no está tan interesado en la formas de sujeción, sino en las de autosubjetivación, es decir, en las prácticas mediante las cuales se llega a ser sujeto.

La primera sorpresa que presenta su investigación es que no busca a ese sujeto, como era de esperar, en la modernidad, sino que se remonta al pensamiento antiguo. La segunda, ligada a la anterior, es que el sujeto que Foucault descubre no es el sujeto autoconciente que se ha impuesto a partir de Descartes, sino el del "cuidado de sí".

El período de oro de las prácticas de subjetivación lo encuentra Foucault en los siglos I y II de nuestra era. Algunos de los temas en los que se detiene a lo largo del curso son la relación entre prácticas y discursos, y los ejercicios de autodominio. Acerca de la primera cuestión, muestra cómo en este período los discursos eran considerados como algo que hay que tener a mano para poder afrontar momentos difíciles; lo importante no era tener un conocimiento erudito o meramente intelectual, sino poder poner en práctica lo que ciertos textos decían cuando se los necesitara (se los compara con medicamentos, con la palabra de un amigo o con la "voz interior", ya que su función es aliviar los males del alma y ayudarnos a conducirnos mejor). Por ello se le concedía gran importancia a la memorización y a la escucha silenciosa.

En cuanto a los ejercicios de autodominio, se destacan: la meditación anticipatoria de los males, que consistía en imaginar la peor situación posible para eliminar el temor a todo acontecimiento desgraciado futuro; las prácticas de abstinencia, como la de servir una mesa suntuosa luego de soportar un largo ayuno, sentarse ante ella pero, en lugar de comer, invitar a otros a que lo hagan delante de uno; y el "ejercicio" de la propia muerte, consistente en vivir cada noche la posibilidad de la muerte representándola en todos sus detalles, de modo que el despertar del día siguiente resultara un nuevo nacimiento. Dentro del contexto de la obra de Foucault, La hermenéutica del sujeto es fundamental porque es en las prácticas de los filósofos antiguos que analiza donde encuentra una salida a las dificultades que su estudio de las formas de sujeción había planteado; especialmente, cierta impotencia y pasividad a la que el sujeto parecía estar condenado. En un sentido más amplio, la lectura que Foucault realiza de filósofos como Séneca, Marco Aurelio, Epicteto o Plutarco -lectura rigurosa pero original en cuanto a las relaciones que establece entre los diversos textos y a las consecuencias que de ellos deriva- permite recuperarlos como pensadores no sólo vigentes sino indispensables para enriquecer nuestro presente.

Finalmente, cabe advertir que el texto que aquí comentamos tiene muy poco que ver con la defectuosa versión del curso que, con el mismo nombre -y con cuatrocientas páginas menos que el original-, circula en español desde hace varios años.

Gustavo Santiago

(Publicado en La Nación el Domingo 26 de enero de 2003)

1 comentario:

  1. Hola!!!

    No he leído aún el libro, aunque lo voy a buscar urgentemente.

    ¿Podría decirse que con este curso, el último Foucault se acerca, trayendo el concepto de epimeleia heautou, a una reivindicación de la espiritualidad?

    Gracias, un saludo!!!

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