sábado, 3 de enero de 2009

FOUCAULT Y HABERMAS

Habermas/Foucault
Por Ives Cusset y Stéphane Haber (Dir.)
Nueva Visión


La filosofía siempre ha sido una disciplina "agónica" -del griego: ágon , lucha-, atravesada por la polémica, la discusión, la controversia. En ella abundan los enfrentamientos cuerpo a cuerpo, como los de Diógenes y Platón, Sartre y Camus, Sarmiento y Alberdi.

Ahora bien, es un lugar común sostener que para que la contienda pueda tener lugar es necesario un suelo compartido. Y hay ocasiones en las que ese suelo parece no presentarse. Porque cuando las diferencias son tales que lo que está en cuestión no son las perspectivas sino los paradigmas o las "imágenes de pensamiento" no hay posibilidades de conflicto. En esos casos o se produce una impugnación completa o se transita por el camino de la indiferencia. Tal parecería ser la situación de Habermas y Foucault. Aun cuando ambos abordaron temas como el lenguaje, el poder, la modernidad, las posibilidades de una política posmarxista, la construcción de la subjetividad, entre tantos otros, las diferencias de enfoque son tan significativas que resulta casi inimaginable la posibilidad del diálogo o la discusión.

Foucault ataca por ingenua la idea de una situación de comunicación en la cual los juegos de verdad pudieran circular libremente y sin efectos coercitivos. Habermas le resulta excesivamente utópico y alejado irremediablemente de cualquier historicismo. Tampoco comparte la noción de modernidad que sostiene el filósofo alemán. Este, por su parte, especialmente en El discurso filosófico de la modernidad analiza críticamente los planteos de Foucault. Pero, más allá de estos cruces relativamente escasos, la actitud entre ambos parece haber sido más la de la indiferencia que la de la rivalidad.

Esto es lo que hace atractivo el trabajo coordinado por Ives Cusset y Stéphane Haber, Habermas / Foucault. Trayectorias cruzadas; confrontaciones críticas. En él, un grupo de especialistas -provenientes en su mayor parte del ala habermasiana- se abocan a la ingente tarea de hallar entre ambos filósofos un suelo común que a todas luces parece inexistente, y de reconstruir una polémica que nunca tuvo lugar.

Stéphane Haber realiza una minuciosa comparación entre la Historia de la locura de Foucault y la Historia y crítica de la opinión pública: la transformación estructural de la vida pública de Habermas que lo lleva a sostener que aun cuanto resulta imposible hacer de las diferencias teóricas entre ambos una cuestión de matices, "en el nivel de los supuestos filosóficos más fundamentales (...) existe algo más que un parecido de familia entre las dos obras".

Hervé Touboul, por su lado, centra su atención en el (pos) marxismo de Habermas y Foucault y, de un modo sumamente prolijo, rastrea la presencia de Marx en ambos filósofos.

Aun cuando los autores de los textos constatan lo que ya sospechábamos, que las distancias entre Foucault y Habermas son poco menos que infranqueables, el libro es muy rico por la fineza con la que se abordan los diversos temas y por la lectura muy ajustada que se hace de la postura de estos dos grandes protagonistas de la filosofía contemporánea.

Gustavo Santiago

(Publicada en adncultura, Sábado 15 de setiembre de 2007)

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