domingo, 13 de junio de 2010

Michel Onfray: Los ultras de las Luces

La rebeldía ilustrada (Publicada en ADNcultura, La Nación, 12/06/10)

En los últimos años el pensador francés Michel Onfray (Francia, 1959) ha alcanzado una popularidad tal que resulta poco menos que innecesario presentarlo. Si bien sus textos continúan despertando resistencia en ámbitos académicos, su hedonismo materialista tiene una amplia difusión fuera de los claustros.

Uno de sus proyectos más ambiciosos lo constituye la presentación de una "contrahistoria de la filosofía", enfrentada con la "historia oficial". Su tesis es que la misma operación mediante la cual la tradición se ha encargado de construir un panteón de notables ha servido para ocultar en las sombras a otros filósofos cuyo pensamiento resultaba peligroso para el orden establecido. Gran parte de los autores arteramente olvidados, en su opinión, han compartido una inclinación por el materialismo, el ateísmo y el hedonismo. La "contrahistoria" de Onfray se despliega a través de dos canales. Por un lado, las clases que imparte en la Universidad Popular de Filosofía de Caen -de la que es fundador-; por otro, la edición de textos que van intentando subsanar las tendenciosas omisiones de la historia oficial.

Tras haber explorado con anterioridad el pensamiento antiguo, el cristianismo y el barroco, en el cuarto volumen Onfray se consagra al pensamiento de la Ilustración. A priori podría pensarse que al ocuparse de este período, se vería tentado de trabajar con figuras reconocidas como Voltaire, Rousseau, D´Alembert o Kant. Pero esto no sucede. La razón es que, según él, la mayor parte de los pensadores emblemáticos de la Ilustración "combate activamente el ateísmo y defiende el deísmo, lo que les permite entrar en componendas con el poder oficial". Pero también en esa época es posible hallar filósofos malditos, los "ultras de las Luces". En este tomo Onfray se ocupa extensamente de seis de ellos: Jean Meslier, Julien Offray de La Mettrie, Pierre Louis Maupertuis, Helvecio, el barón D´Holbach y el marqués de Sade.

Quizás el menos conocido del grupo sea Jean Meslier. En él nos vamos a detener para ejemplificar aquello que le interesa destacar a Onfray. Meslier encarna en sí mismo una paradoja, ya que fue un sacerdote ateo. Párroco durante cuarenta años en la región de Étrépigny, cumplió cabalmente con las formalidades de su oficio sacerdotal. Pero durante años, en la más completa intimidad, redactó un extenso texto destinado a ser hecho público póstumamente, que se conoce como El testamento . En el extenso manuscrito -la edición actual excede las setecientas páginas-, el párroco expone e intenta demostrar las siguientes tesis: que Dios no existe, que el ser no es más ni menos que la naturaleza, que todas las religiones son falsas, que la fe no puede aceptarse desde la razón, que la moral cristiana es antinatural, que la religión cristiana es siempre cómplice del poder político, que el alma es material y, por tanto, mortal. El testamento no sólo contiene argumentos y diatribas contra la religión, sino también planteos políticos: Meslier propone allí la abolición de la propiedad privada, alienta la insurrección, incita a la desobediencia civil.

Meslier es un claro ejemplo de los filósofos que busca rescatar Onfray. Personajes a contracorriente, silenciados, despreciados -pero también temidos- por la tradición; pensadores que actualmente podrán despertar simpatía o repulsión, pero que, por su agudeza, merecen ser tenidos en cuenta.

1 comentario:

  1. Más que interesante.¿Sacerdote ateo! ¿Por Dios! (jaja)
    Yo siempre vi al crsitianismo como la "contracultura": Reinvidicando el papel de la mujer, de los niños, el no juzgar al otro, el alcanzar algo sin merecimiento alguno, el sacrificio por los malvados, etc.

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